“La base del conocimiento, humildad y paciencia”

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Me declaro combativo contra el esnobismo, el postureo y la petulancia en el mundo del vino. Porque toda esta encorsetada prosopopeya que le adorna -en especial esa jerga barroca tan rimbombante- ha provocado un distanciamiento del consumidor final, con la práctica totalidad de los agentes implicados en el sector.

Ahora bien. No confundir conceptos. Porque como enamorado del vino que soy, no cejo en mi esfuerzo de aprender, de leer, de catar, de escuchar… Pero yo soy un adicto -no se si es el término más correcto- al mundo del vino y de las bodegas. Y disfruto leyendo encendidas discusiones sobre la existencia o no de la mineralidad en los vinos; sobre la mayor importancia del terruño o de la variedad; sobre la biodinámica y los clones varietales… Porque, el mundo del vino es de los más apasionantes que existen y te atrapa para siempre.

Pero eso es a nivel personal, y lo trato con profesionales o aficionados, locos de estos temas como yo. Pero nunca con amigos, turistas, conocidos, familiares, clientes… Es decir, el 99% de las personas que beben vino, que pasan por las bodegas con el único propósito de que les cuenten, no de que les den una aburrida lección magistral y una repetitiva trama argumental.

Igual que cuando ves belleza suspiras y disfrutas, sin intentar describir si huele a Chanel o a Pachuli, y se ha criado en Rusia o en Brasil, el vino hay que gozarlo sin necesidad de descubrir su aroma a arándanos y su tanino suave. Más tarde, si te enamoras de esa belleza, ya te preocuparás en descubrir sus raíces y su personalidad, sobre todo para disfrutarla en toda su intensidad.

Quizás, precisamente, mi mayor logro es intentar acercar todo lo me emociona, me sorprende y me atrapa. Pero nunca describiendo aromas como sonetos de Góngora, metaforeando grotescamente con recuerdos vividos y enumerando frutas extrañas de parajes más extraños aún. Primero porque no me sale y, lo que es más importante, porque quiero que me entiendan, no apabullar con tecnicismos inalcanzables. Y, además, me interesa mucho más que me cuenten ellos a mi qué les transmite un vino, sin tener que escuchar machaconamente la coletilla “yo no se de vino”. Ni falta que hace. Sí, se trata de compartir.

Porque asevero: contado más cercano, más winelover convencidos, (perdonen la cursilería anglosajona). Ah! para todos aquellos que siguen demostrando con filigranas todo lo que saben de vinos, una frase, que ya está en la cabecera de mi cama, del maestro Antonio Flores (@hacedordevinos), Enólogo y Master Blender de Gonzalez Byass: “la base del conocimiento, humildad y paciencia”.

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