Qué cantidad de cosas hacen de un vino algo único

RuedaBola-Las Beatas

Hace ya un tiempo, una de las publicaciones internacionales más conocidas dedicadas al vino, ‘Wine Spectator’, publicaba un amplio reportaje dedicado a uno de los ‘matrimonios’ de enólogos más prestigiosos del mundo: Telmo Rodríguez y Pablo Eguzkiza. En el artículo se cuenta una anécdota, ocurrida en una de las muchas parcelas de viña que miman como a hijos: “Las Beatas”.

Unos meses antes de este artículo, Pablo Eguzkiza -que asesora en campo y bodega a Finca Loranque– nos invitó a tres amiguetes y acompañó a conocer esta viña, que no llega a un par de hectáreas, en un terreno imposible de terrazas estrechas y centenarias, donde sólo se puede trabajar con mulos. Un lugar de disfrute para el paisaje, inhóspito de acceso y gozoso de conocer. Una pequeña parcela que sintetiza a la perfección la exitosa filosofía de este tándem de enólogos y su peculiar visión del mundo del vino.

En este iniciático viaje, descubrimos con él -arropados por su entrega visceral hacia lo que disfruta y ama- lo que significa el amor al suelo único y descubierto, a las posibilidades de diferenciación que expresan climatología peculiares, a la búsqueda y recuperación de las tradiciones de mayor valor para el vino.

En una mañana fresca y nublosa, que debe ser tónica general en este peculiar paraje, nos impregnamos de palabras que ya sólo usan los viejos viticultores y que se resumen en el moderno palabro ‘biodinámica’; la retina se colmó de colores antiguos de erosión y de desperdigadas cuerdas de injertos; el aroma era una curiosa mezcla de raras plantas aromáticas que nacen salvajes y dejan su impronta en el suelo…

Las líneas escritas por Match Frank en ‘Wine Spectator’, desde el lejano Estados Unidos, resumen lo que aún hoy no sabemos valorar aquí en su justa medida: “España es probablemente el país más dinámico del vino en Europa en este momento, gracias a gente como Rodríguez y Eguzkiza, y una generación más joven que está siguiendo su ejemplo”.

De ese especial terrenito escaso y único han nacido ya sus primeras joyas -dos añadas, una de 500 botellas y otra de 1.500-, que como tributo a sus raíces no podía llamarse de otra manera que ‘Las Beatas’. Un vino esperado que promete convertirse en otro de esos grandes y escasos vinos que ponen al vino español en la cúspide mundial. Ganas de disfrutarlo con su creador, ya falta menos…

Muchas gracias por transmitirnos tan bien ese amor por la calidad del buen vino que se hace en la tierra, amigo.

 

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