Turismo de vendimia, no se enteran porque no les da la gana

RuedaLabola-taller vendimia

Una de las cosas más satisfactorias de intentar divulgar experiencias entorno al vino es saber que es un mundo maravilloso, que une placer y cultura, paisaje y paisanaje.

Pero muchas veces, quizás demasiadas, te encuentras en el camino con obstáculos que no atienden a razones, ni siquiera al sentido común. Uno de ellos son los intransigentes que construyen su discurso desde la exclusividad y la falta de humildad. Pretenden, inconscientemente a propósito, dibujar un panorama elitista de algo que debe ser popular, divertido y sencillo. Porque eso es y ha sido siempre el vino.

Y todo esto viene por una serie de descalificaciones y exabruptos que he podido leer hace un tiempo. El motivo: varias bodegas ofrecen un taller o jornada de vendimia. Y ahí tenemos a los puristas de no se qué ideales.

Curiosamente, muchos de esos que tienen en su discurso siempre el concepto de terrroir, de autóctono, de biodinámica, de viña, de respeto a la variedad…, resulta que se escandalizan cuando una bodega apuesta por ofertar la vendimia como una actividad de sus propuestas enoturísticas. En la misma trinchera, están los que poseen unas pocas hectáreas de viñedo y las vendimian año tras año sin levantar la vista mas allá de las tijeras, ni sus ojos de sus entendederas; Y algo que me provoca mayor extrañeza: algún que otro propietario de tienda de vinos y por contagio sus amigos.

_Qué barbaridad! Pagar por vendimiar

_Qué cara mas dura, te hacen el trabajo y encima les cobras

– Ya les vale a algunos, jornadas de vendimia en los que la bodega ahorra en sueldos y a la vez tiene a palmeros vendimiando.

(Son todas verídicas y están RuedaLabola-taller vendimia2publicadas).

Pues sí, me indigna y me cabrea -de ahí el tono de esta entrada, disculpas-, que todavía unos pocos no quieran reaccionar a que no se consume vino, a que los jóvenes pasan de ello. Y siguen en la caverna de que sólo entienden ellos y cualquier paso hacia delante les resulta malo, sin pararse a analizarlo, sin intentar comprender y pensar. Creen que esto de los vinos apegados a la tierra es patente de corso suyo, que ellos son los únicos llamados a entender de vinos, místicos de la pureza llamados por el Dios Baco para proteger no se qué exclusiva. Ni se enteran, ni quieren entender nada.

Cuando una bodega abre sus puertas al enoturismo, una de las primeras llamadas de las agencia de turismo enológico -que algo saben de esto, sobre todo de demandas- están relacionadas con la vendimia. Pero, para que estos tontos del tanino se enteren, lo que demandan es turismo, no trabajo a destajo; lo que quieren es conocer de primera mano el nacimiento de un vino, experimentar en primera persona los olores y sonidos de la vendimia, no sufrir explotación laboral a cambio de desembolso. No se trata de sadomasoquismo retribuido, sino compartir en compañía cercana lo que significa el momento cumbre de un vino…

Una jornada de vendimia diseñada para aficionados y turistas consiste en compartir experiencias y explicar que la clave de un buen vino de calidad está en cuándo cortar las uvas, en cómo se cortan, en cómo se disponen y transportan, en cómo se seleccionan los racimos…

Desde luego, brindo por todas esas bodegas que, con un esfuerzo de trabajo extra, abren sus puertas a todos los que quieren saber más del vino en su momento crucial: la vendimia. Ese es el camino.

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2 comentarios en “Turismo de vendimia, no se enteran porque no les da la gana

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