Llámame iluso… Pero, ¿por qué no?

Llámame iluso, pero igual que ha triunfado la comida rápida, los selfies, los pantalones por debajo de los calzoncillos y el rap, entre otras miles de modas, porqué no va a calar el consumo de vino, como lo está haciendo entre los jóvenes norteamericanos.

Llámame iluso, pero estoy convencido de que si nuestros jóvenes abrazan las nuevas tecnologías con profusión, devoran cine yanki en dosis indigestas y utilizan más anglicismos que refranes, acabarán sucumbiendo a la adopción del ‘vino mola’ como en el Reino Unido, Suecia, Holanda, Suiza…

Llámame iluso, pero ya son muchos los países, con esos que nos comparamos para cualquier cuestión por vaga que sea, en los que está de moda salir de vinos, charlar con vino, fotografiarse con vino, y a nosotros, tan así que somos, nos gusta la imitación, y porqué no va a ser también en esto.

Llámame iluso, pero no es algo que yo haya visto -que también- sino que lo dice el mismísimo Luis Gutierrez, entre otras millones de cosas, el catador de The Wine Advocate, que en una entrevista afirmaba que, “la gente joven en España no tiene la mentalidad de que el vino sea una cosa divertida, chula, para ligar o para invitar a tu novia… Pero por ahí fuera sí que está de moda, los jóvenes salen y beben vino. En Argentina, Dinamarca, Estados Unidos, etc. hay un montón de sitios de vino para jóvenes; la gente bebe vino con la comida y sale a beber vinos con los amigos. Eso aquí no lo tenemos y va a venir como parte de la moda, cuando los jóvenes se den cuenta de que en otras ciudades, como Singapur o San Francisco, ‘mola’”.

RuedalaBolaMinellians

Llámame iluso, pero me emociono cuando leo que, frente a los datos sonrojantes de nuestro país, aparecen luces como las de Estados Unidos y Reino Unido, esos jóvenes que están hoy entre los 21 y 38 años, y que se han convertido en el segmento con mayor número de consumidores de vino. Pero si ya tienen hasta un nombre, los llaman ‘milennials’, jóvenes que priorizan el hedonismo como valor, nada que ver con el snobismo y la tontería. Una generación muy conectada, con unos recursos informativos amplísimos, fomentados por la confianza que dan a las opiniones de su círculo en redes sociales.  Esas redes que, además, le ponen ojos, nariz y boca real al que hay detrás del vino que les gusta, o al de aquel que quieren probar e inmediatamente compartir.

Llámame iluso, pero cuando he buscado una foto para ilustrar este articulo no me ha costado nada, porque en las visitas y catas que compartimos en Finca Loranque, un gran porcentaje están formadas por grupos de gente joven, deseosa básicamente de disfrutar, disfrutar y disfrutar. El enoturismo es algo joven, que tiene que a contribuir mucho en el objetivo de popularizar el consumo de vino.

Llámame iluso, pero es que esto va de disfrutar, de pasarlo bien, de conocer gente, de vivir experiencias y compartirlo. Y esto es ser joven; y esto es para lo que se crea un vino.

Y si no… ya me lo llamo yo: ¡ILUSO!

 

 

 

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